¿Quién paga por los desastres en Asia?

¿Caridad sin responsabilidad?
 
El derrumbamiento del complejo de fábricas Rana Plaza en Dhaka (Bangladesh) en abril de 2013 y el incendio de Ali Enterprises en Karachi (Paquistán) en septiembre de 2012, son ejemplo y consecuencia de las inhumanas condiciones de trabajo actuales en el sur de Asia, donde se producen los bienes que luego serán vendidos en el mercado europeo: Salarios por debajo del mínimo de subsistencia, turnos de trabajo de muchísimas horas todos los días de la semana, maltratos y discriminación en los lugares de trabajo, represión de sindicatos y frecuentes accidentes laborales e incendios, son sólo una parte de lo que ocurre. Finalmente, toda la presión recae en las trabajadoras y trabajadores.
 
Las empresas europeas obligan a sus proveedores a cumplir con los códigos de conducta y contratan a empresas de certificación para controlar las condiciones laborales. Pero por otro lado, y como muestra el caso de la fábrica de Ali Enterprises, esas auditorías sociales y certificaciones no sirven para mejorar la realidad laboral de trabajadoras y trabajadores. Por eso, es sumamente importante aclarar la responsabilidad de las empresas de certificación y de empresas como la tienda-discount alemana KiK.

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