Complicidad en la violencia: La empresa maderera Danzer y el asalto a un pueblo en El Congo

En marzo del 2015 la fiscalía de Tübingen detuvo las investigaciones contra uno de los gerentes de la maderera germano-suiza Danzer Group por los ataques ocurridos en la República Democrática del Congo. El ECCHR y Global Witness presentaron una querella contra el gerente, en abril del 2013, por instigación y complicidad, mediante omisión, en los delitos de violación, lesiones graves, detención arbitraria e incendio provocado. La fiscalía no consideró evidencia clave incluida en dos procesos llevados en El Congo, que consistían en testimonios de víctimas y testigos que brindan relatos sólidos y concordantes con lo establecido por las autoridades congolesas.
 
El caso Danzer
 
En mayo de 2011, una unidad de fuerzas de seguridad locales asaltó el pueblo de Bongulu, en el norte de la República Democrática del Congo. Según testigos presenciales, se trató de un ataque de soldados y policías, en el cual varios habitantes fueron golpeados y maltratados,  mujeres y niñas fueron violadas y más de quince personas fueron arrestadas arbitrariamente. Las fuerzas de seguridad usaron vehículos que pertenecían a la empresa maderera Siforco S.A.R.L, en aquel entonces subsidiaria de Danzer Group. La empresa no sólo facilitó los carros y conductores, sino que además, los gerentes de la subsidiaria pagaron a los soldados y policías después del asalto. Cabe mencionar, que el ataque se produjo en el contexto de una disputa con el pueblo, pues Siforco se había negado a invertir en proyectos sociales y de infraestructura que ya habían sido acordados por contrato. Siforco contrató a las fuerzas de seguridad locales, mientras aún negociaba con los habitantes.
 
Según la ley alemana, las empresas no pueden ser perseguidas penalmente, pero sus gerentes si tienen responsabilidad penal por el “deber de cuidado” que tienen hacia los afectados por las acciones de su empresa. En este caso, la demanda aclara que el gerente debió dar instrucciones claras a las fuerzas de seguridad. El Grupo Danzer y Siforco insisten en que no colaboraron con las acciones violentas ocurridas el 2 de mayo y no deberían haber facilitado vehículos.
 
 El caso Danzer representa una práctica común en África, Asia y Latinoamérica: los proyectos de empresas transnacionales generan conflictos sociales que concluyen en intervenciones violentas de las fuerzas de seguridad locales. Por eso, creemos que los directivos de las empresas europeas deben monitorear a sus subsidiarias y no involucrarse en violaciones de los derechos humanos.

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Informe de Danzer (inglés)

Case Report Danzer 2014-08-15.pdf (98.5 KiB)

Newsletter especial Danzer (inglés y francés)

Danzer, Special Newsletter, 2013-04-25.pdf (708.3 KiB)